Una
mirada improvisada, una sonrisa inocente, una leve caricia de pelo casual, un
cruce de miradas inconsciente, sonrisas correspondidas en secreto, amándose sin
más. Así de simple puede ser el amor, surgir de la nada, de lo más común y
desatar la locura, iniciar un bucle de sensaciones, una locura desenfrenada,
pasión desmedida por los cuatro costados, imaginación desbordado hacia un
infinito jamás vislumbrado.
Un sin
sentido adorable y odiable a la vez, así podría definirse el amor, nos lleva a
experimentar lo más maravilloso de la vida pero también saca hasta lo más vil
de cada ser, porque el amor no es otra cosa que odiarse entre caricia y
caricia, matarse entre beso y beso, dispararse mientras hacemos el amor, es una
guerra continua de sentimientos, adorables sin duda.
Todos y
cada uno de nosotros los anhelamos, otros lo han encontrado y lo disfrutan a
cada segundo, disfrutan amándose en silencio a cada segundo, demostrándose todo
y nada a la vez con cómplices miradas cruzadas, desnudándose con la mirada por
las esquinas, fundiéndose entre sabanas; mientras unos se aman otros vagan sin
rumbo por el sendero de la vida, en busca de esa batalla sin fin, en busca de
la cruzada particular hacia el placer y la pasión, hacia el amor descontrolado
y desenfrenado, hacia la más absurda de las tonterías y la más incoherente de
las sensaciones.
Iluminar
todo un universo es fácil, todo aquello que parece complicado se simplifica
sobremanera con la ayuda de la imaginación, todos aquellos límites que ayer
parecían inalcanzables, hoy ya no son más que escombro sobre el suelo. Aún
queda un mañana por vivir, una sensación nueva por experimentar, algo nuevo con
lo que ilusionar un corazón inerte, alguien que arrase con nuestro mundo.
Porque
con una sonrisa todo es más fácil, sonríeme para iluminar el mundo, para
iluminarme a mí y a todo el que te rodea, esa naturalidad que te envuelve, que
embruja con solo tenerte cerca, ese leve movimiento de pelo, tan habitual, tan
embriagador, como tu aroma aspirado enervando cada uno de mis sentidos, así de
loco es el amor, así de loca es la vida.
Porque
puesto a entender, mejor no entender nada, dejarlo todo fluir, que todo sigue
el camino de la improvisación, nada de premeditación, que todo suceda sin mirar
a un ayer, sin pensar en un mañana que quién sabe si existirá, mejor enamorarse
de una persona diferente cada segundo, sentirla cerca y lejos a la vez, porque
conformarse con nada pudiéndolo tener todo.
Porque
si la vida es un sinfín de incoherencias, de incongruencias entrelazadas entre
sí, para que andar desenredando pudiendo disfrutar por el camino, que si eso
solo se enredó, algún día se desenlazará, solo bastará con darle a cada detalle
la importancia que merezca, así entre facilidades y felicidades alcanzar la
anhelada felicidad.