La vida
corre ante nuestros ojos, se escapa y huye en cada esquina, acecha la soledad y
escasea la alegría. Más que una visión negativa de la vida que nos rodea es la
realidad que nos encontramos cada día, en cada esquina mueren vidas mientras
miles ignoran la crueldad con que son tratados unos pocos inmersos en sus
lujos, en sus cómodas vidas alejadas de una realidad que nos pertenece a todos.
El ser
humano se ha convertido en un ser egoísta por naturaleza preocupado únicamente por
su propio interés, defendiendo con maldad lo propio, hundiendo más en la
miseria al prójimo, en resumen, un ser vil. La sociedad nos ha corrompido y
hecho pedazos nuestros valores más fundamentales, el materialismo en el que nos
hemos visto inmersos, el cinismo que destruye cada vida, esa manía de usar a
las personas como un medio para un fin como interés propio. Tristemente, hemos
dejado de buscar la felicidad de la humanidad, hemos dejado de preocuparnos por
hacer sonreír a los demás, nos preocupa más que nos hagan sonreír, pero no nos
interesa hacer sonreír.
Estamos
olvidando la importancia de las sonrisas, la importancia del hacer y que nos
hagan felices, estamos olvidando que una sonrisa es algo más que un gesto que
mueve decenas de músculos, una sonrisa es un gesto de felicidad, algo tan
simple que ilumina varias vidas, porque la sonrisa es contagiosa, sonreír es
algo tan único, tan especial que estoy seguro que es capaz de iluminar el
cielo, hacerlo un poco más bonito, encender un par de estrellas más, de hacer
que la luna brille un poco más fuerte, provocando que ilumine la carita de esa
niña linda que en un parque, en medio de la noche ríe a carcajadas ahogadas
entre besos, haciendo que él la quiera un poco más, haciendo que los dos se
vean cada vez más inmersos en esa locura, su propia locura. Esas carcajadas,
esos besos, esas caricias, desencadenan un atisbo de esperanza e ilusión inmensamente
valioso en medio de este mundo plagado de intereses. Para esta humanidad aun
hay esperanza mientras la sinceridad y el corazón sean nuestros guías, mientras
se siga intentando ser y hacer feliz, mientras la verdad sea nuestra bandera y
el ser humano no sea un medio. Queda poca, pero hay esperanza.
La vida son oportunidades escondidas que en cada esquina
esconde miles de sorpresas, unas para hundir el alma, otras para iluminarla.
Porque en medio del desierto todo parece muy oscuro, mientras vagueamos por las
dunas, mientras nuestra garganta clama por gotas de agua, dejamos de ver la
belleza de lo que nos rodea, dejamos de darnos cuenta de que l única cosa que puede cambiarse en el
desierto son las dunas cuando sopla el viento. Mientras que desde el cielo todo
es azul, todo es frescor en contraste con el infierno caluroso que se forma en
el desierto, y es que desde ahí arriba todo se ve de otra manera, con la
libertad del viento entumeciendo las mejillas, alborotando cada mechón de pelo. Porque sobre las nubes, siempre hay
claridad.
Cuanto más,
menos, así funcionamos.
