domingo, 2 de septiembre de 2012

Que cada uno camine,que ya decide la vida


Entre decisiones e indecisiones nos sumergimos en el mar de la locura navegando en busca de la cordura. La vida no es más que un eterno caminar por un sendero propio, un sendero labrado por nosotros mismos, marcando el camino a cada paso, avanzando a cada zancada sin retroceder, sin mirar atrás. Las decisiones marcan nuestro porvenir, nuestro futuro a todos los efectos, los errores no tienen cabida, únicamente existen experiencias, nuevas sensaciones que recorren cada uno de nuestros poros, exaltándonos la piel, haciéndonos perder el norte. Únicamente la duda ante las bifurcaciones que se nos presentan pueden frenar nuestro avance, calmar nuestras ganas de comernos el mundo, pero en realidad no existen las bifurcaciones, existe un solo camino, el que van construyendo nuestros pasos, porque nuestras decisiones forman un solo camino, con toda sus consecuencias, con toda su inclemencia, con toda su belleza, con todo lo bueno y lo malo, con todas las sonrisas, con todos los llantos. Pero jamás, suceda lo que suceda, acontezca lo que acontezca, debemos rendirnos, debemos permanecer incansables en la consecución de nuestro fin, persistir en esa lucha encarnizada por lograr lo anhelado, sacando todas nuestras armas en la batalla, tanto lo bueno como lo malo, sacar lo mejor y lo peor de nosotros para alcanzarlo, conseguir rozar con la yema de los dedos ese cielo, nuestro cielo.
Por muy complicado que parezca el camino, jamás se debe de abandonar, porque solo nosotros conocemos la dureza de lo andado, solo en el interior de nuestros corazones esta la verdadera razón por la que seguimos caminando bajo la lluvia, porque el corazón es una fuente inagotable de fuerzas para cuando las cosas se complican, cuando todo parece sucumbir aparece un pequeño haz de esperanza iluminando la oscuridad, animándonos a seguir. Por muy enrevesado y serpenteante que parezca el camino siempre habrá un motivo para continuar adelante solo hay que buscar en nuestro interior para encontrarlo. Que todo surge a base de pequeñas chispas que incendian la vida. Dejémonos guiar por el corazón y que nos ciegue la vida.
Porque tu mirada me guía y tu sonrisa es mi bandera.

sábado, 1 de septiembre de 2012

Y enamorarse de todo y de nada a la vez

Vivimos enamorados de la vida, de su belleza, de su dulzura, de su peculiaridad, de todo lo que en ella acontece, desde el primer beso hasta el adiós definitivo, desde todas las primeras veces hasta las últimas, desde ese primer te quiero hasta ese último jamás me dejes marchar, desde ese siempre en mi corazón hasta ese jamás te olvidaré. Vivimos enamorándonos de cada detalle, de cada vista.
Esa capacidad de enamorarse de todo,  esa inocencia perdida que hace que nos sorprenda hasta la brisa al amanecer, perdemos tanto inconscientemente, vamos dejando cosas atrás, cosas necesarias, imprescindibles. Lo bonito que sería enamorarse cada día de algo distinto, de esa mirada, de esa sonrisa, de ese gesto inconsciente, de esos andares, de esa forma tan peculiar de mojarse los labios. Imagináis lo que sería levantarse cada mañana con el deseo de volver a enamorarse de algo distinto, de volver a descubrir un pequeño detalle que nos haga enloquecer, sería magnífico, pero no lo llevamos a cabo, nos conformamos con lo conocido, no vamos mas allá, perdemos ese interés por impresionar, que jamás deberíamos perder.