viernes, 14 de diciembre de 2012

Corre,que el tiempo aguarda,que el futuro anhela.


La vida corre ante nuestros ojos, se escapa y huye en cada esquina, acecha la soledad y escasea la alegría. Más que una visión negativa de la vida que nos rodea es la realidad que nos encontramos cada día, en cada esquina mueren vidas mientras miles ignoran la crueldad con que son tratados unos pocos inmersos en sus lujos, en sus cómodas vidas alejadas de una realidad que nos pertenece a todos.
El ser humano se ha convertido en un ser egoísta por naturaleza preocupado únicamente por su propio interés, defendiendo con maldad lo propio, hundiendo más en la miseria al prójimo, en resumen, un ser vil. La sociedad nos ha corrompido y hecho pedazos nuestros valores más fundamentales, el materialismo en el que nos hemos visto inmersos, el cinismo que destruye cada vida, esa manía de usar a las personas como un medio para un fin como interés propio. Tristemente, hemos dejado de buscar la felicidad de la humanidad, hemos dejado de preocuparnos por hacer sonreír a los demás, nos preocupa más que nos hagan sonreír, pero no nos interesa hacer sonreír.
Estamos olvidando la importancia de las sonrisas, la importancia del hacer y que nos hagan felices, estamos olvidando que una sonrisa es algo más que un gesto que mueve decenas de músculos, una sonrisa es un gesto de felicidad, algo tan simple que ilumina varias vidas, porque la sonrisa es contagiosa, sonreír es algo tan único, tan especial que estoy seguro que es capaz de iluminar el cielo, hacerlo un poco más bonito, encender un par de estrellas más, de hacer que la luna brille un poco más fuerte, provocando que ilumine la carita de esa niña linda que en un parque, en medio de la noche ríe a carcajadas ahogadas entre besos, haciendo que él la quiera un poco más, haciendo que los dos se vean cada vez más inmersos en esa locura, su propia locura. Esas carcajadas, esos besos, esas caricias, desencadenan un atisbo de esperanza e ilusión inmensamente valioso en medio de este mundo plagado de intereses. Para esta humanidad aun hay esperanza mientras la sinceridad y el corazón sean nuestros guías, mientras se siga intentando ser y hacer feliz, mientras la verdad sea nuestra bandera y el ser humano no sea un medio. Queda poca, pero hay esperanza.
La vida son oportunidades escondidas que en cada esquina esconde miles de sorpresas, unas para hundir el alma, otras para iluminarla. Porque en medio del desierto todo parece muy oscuro, mientras vagueamos por las dunas, mientras nuestra garganta clama por gotas de agua, dejamos de ver la belleza de lo que nos rodea, dejamos de darnos cuenta de que l única cosa que puede cambiarse en el desierto son las dunas cuando sopla el viento. Mientras que desde el cielo todo es azul, todo es frescor en contraste con el infierno caluroso que se forma en el desierto, y es que desde ahí arriba todo se ve de otra manera, con la libertad del viento entumeciendo las mejillas, alborotando cada mechón de pelo.  Porque sobre las nubes, siempre hay claridad.
Cuanto más, menos, así funcionamos.

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